jueves, 13 de febrero de 2014

De la mano con ella

Caminaba por la calle,
de la mano con ella.

No importaba el rumbo ni el destino,
no quería llegar, no quería volver;
sólo seguir caminando,
de la mano con ella.

Pequeña sentía su palma,
delicados sus dedos,
y frágil su corazón.

"Tranquila, yo lo cuido hermosa"
le dije en nuestro mudo lenguaje.
"Gracias amor" me dijo apretando la mano,
y apoyando su cabeza en mi hombro.

Miré de reojo su rostro,
¿realmente tal belleza,
quería caminar conmigo?

Miré el horizonte,
paz recorría mi alma,
no estaba sólo,
no estaba triste,
estaba con ella.

Nunca estuve tan feliz,
por el simple hecho de caminar,
por sentir una compañera,
estar tomados de la mano,
y sólo caminar.

Ella estaba callada,
no hacía más que avanzar,
con una disimulada sonrisa,
apretando mi mano.

Lo sentí por primera vez:
había hecho las paces con el destino,
estaba agradecido,
estaba feliz.

Quería seguir viviendo,
vivir sólo para estar así,
caminando por la calle,
de la mano con ella.



Te amo


Anoche dormí pensando en vos,
abracé la almohada y cerré los ojos,
imaginé una bella realidad,
en la que vos y yo sentíamos lo mismo.

Te dejaba entrar a mi corazón,
sin miedos ni prejuicios.
Nos abrazábamos,
nos reíamos,
nos amábamos.

Lo único por lo que querría despertar de ese sueño
sería tener la oportunidad de hacerlo realidad.

Sentirte al lado mío,
ver tu hermosa sonrisa,
oír tus dulces palabras,
abrazar tu presencia.
Si me dedicas otro gesto de amor,
si me vuelves a regalar una mirada,
o si esa inigualable sonrisa
aparece nuevamente en tu rostro…

Estoy seguro de que no aguantaré más,
en una oportunidad o en un impulso,
descargaré todo mi amor sobre tus labios,
y sentiré al fin el esplendor de estar enamorado.
Acariciaré tu bello rostro,
sostendré tu mano,
y desde el fondo de mi corazón
te diré: Te amo.