lunes, 3 de octubre de 2016

Switch

Quiero tomar las riendas de mi vida;
ser el macho alfa, digno de respeto.
Quiero hacer gritar a mi novia en un orgasmo
y luego hacerla sentir segura en mis brazos.

Quiero romperle la cara a quien me desafíe,
ganar todos los partidos de ajedrez.
Tener la creatividad de un genio
y la determinación de un líder.

Quiero ser el hombre que papá no pudo ser.
Que el mundo me conozca y me admire.
Hacer la revolución,
no tenerle miedo a nada.


Quiero rendirme ante la vida;
ser el beta sumiso, símbolo de humillación.
Quiero que se cojan a mi novia enfrente mío
y llorar desconsoladamente.

Quiero que me golpeen y me violen,
fracasar en todo lo que intente.
Trabajar veinte horas al día
y relajarme con cocaína los fines de semana.

Quiero una mujer sádica como mamá.
Que mi existencia pase desapercibida hasta el día en que me muera.
Ser un esclavo,
llorar y escribir poesía.

viernes, 30 de septiembre de 2016

Ella no tiene tiempo

Ella no tiene tiempo para deprimirse,
está ocupada viajando y fotografiando.
Cada tanto cree oír la voz del sufrimiento,
pero la ahoga rápidamente en responsabilidades.

Ella no tiene tiempo para existir,
está ocupada tratando de seguir existiendo.
Ignorando las preguntas traicioneras,
soñando con un futuro que no sabe si quiere.

Ella no tiene tiempo para amar,
está encerrada y no desea salir.
No quiere perderse en su imaginación
ni profundizar en su razón de existir.

Y yo no sabría decir
si esa es la peor
o la mejor forma
de vivir.

Sólo sé que amar a alguien así
me obliga a cambiar y ser igual
para no sufrir el abandono
y la incoherencia de existir.

Obsesión paranoica

Un día más sin descanso,
ya empiezo a olvidar
si ayer no fue igual.

El mensaje,
la confirmación de envío,
la confirmación de recepción,
la confirmación de que lo vio,
y nada más.

Minutos interminables;
reviso el celular,
reviso la conexión.

Todo al menos cinco veces
en un minuto.

La paranoia,
el intento de entender su accionar,
el sufrimiento,
la impaciencia,
las ideas de soledad,
de rechazo.

El autoconsuelo,
la negación,
la vuelta a la realidad.

Trato de comprender nuestras diferencias,
los factores externos,
el ambiente,
la casualidad.

Hago cuentas. Estadística.
Minutos transcurridos
sobre promedio de tiempo de respuesta
según los factores y el ambiente involucrados.

Cinco minutos más
si está en la facultad,
quince más
si está en el trabajo.

Más de veinte minutos.
Me está engañando. 
No quiere hablar conmigo
pero sí con alguien más.

Es diferente, 
trato de entenderlo.
No necesita aferrarse a una sola persona
de manera enfermiza
porque tiene más gente a su alrededor.

Logro entenderlo
pero aún así
los pensamientos
siguen.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Princesa

Abrázame sin preguntar,
deléitame con tu silencio.

Déjame morir en tus brazos
que ya no puedo más
vivir con la soledad.

Ábreme las puertas
de tu castillo,
princesa.

Lo necesito,
te necesito.

Quiero recostarme en tu pecho,
quiero que me acaricies el pelo.

Quiero ser débil y frágil,
que sientas mi alma
y la abraces,
y la ames.

Quiero que seas mi princesa,
y mañana yo seré tu príncipe.

jueves, 14 de abril de 2016

Título indefinido

La realidad pareciera desprenderse,
la esencia de lo material se desvanece
y pasa frente a mi conciencia
a la dimensión de lo espiritual.

Ya no es cuadrado el cuadro,
ni cúbicos mis cubos,
no hay forma ni dimensión.
No es definible, es sensible.

El concepto de la existencia,
el de la realidad,
y el de lo natural,
resurgen en interrogantes.

Lejanas al método,
a lo explícito
y lo razonable.
Filosofía sagrada.

En un nuevo mundo renazco,
no recuerdo otra realidad.
Cierro los ojos
y despierto.

Me encuentro a mí mismo
en todas las personas
y ellas me ven
como si fuesen ellas mismas.

No hay relaciones,
ni opiniones
o expectativas,
sólo esencia.

El alma es una sola,
el objetivo es común.
No hay deseo,
sólo ser.

Disfruto el renacer,
me divierto conociendo el mundo,
experimentando la realidad,
sintiendo con un nuevo sentido.

Toda la historia de la humanidad,
toda interpretación de lo real,
todo sentimiento e información,
se me presentan como innatos.


...


Una fuerza perturba la experiencia,
un dolor sordo
en mi viejo traje físico
sufro
y me hace reaccionar.

Limito mi vista a esta
antigua realidad
y me percato
de lo que parece estar pasando.

Una ceniza
veo en mi mano
sobre una quemadura
accidental.

Me percato de lo acontecido,
río y lloro en un suspiro,
entre nubes de paz,
y deseos de más.


lunes, 11 de abril de 2016

Depresión


Ahogada depresión nocturna,
entre hobbies y pasatiempos
se ahoga la depresión esta noche,
temerosa de sí misma,
del pensamiento introspectivo,
del cambio en la rutina.

Y se ahoga mi alma en esta noche
fría y triste, temerosa quizás
de la mañana que se asoma,
felicidad de la naturaleza,
indiferencia del alma.

Vuelve la noche, como siempre
y la depresión acecha en los quéhaceres,
en los juegos y las piruetas.
Se asoma sin dar reverencia,
impertinente y sagaz
se enfrenta a la rutina.

La corrompe,
la viola,
la odia,
la estruja y la golpea,
la despelleja y la deforma.

Hasta que ya no es sí misma,
la rutina que acostumbraba,
parece el sueño de un sueño,
el deseo de un momento,
de todos los momentos.

La depresión toma poder,
se apodera del ser y la esencia,
los recuerdos del pasado,
los planes del futuro,
la concepción de la vida misma.

Busco entre las sombras,
un amigo, un hermano,
un alma compasiva,
un deseo, una meta,
un sueño, un amor.

Pero la depresión es sabia,
más sabia que la institución,
que lo subjetivo y lo metafísico,
que la ciencia y el método.
Es filósofa, y es deseo.

No hay relación que aguante,
ni sentimiento que soporte,
o ideología que sostenga,
la marea turbia del nihilismo;
arsenal pesado de la depresión,
Dios impúdico del sinsentido,
capricho temeroso del suicidio.

Ya no hay noche
no hay acciones
no hay preguntas
no hay deseo
ni rutina,
sólo depresión.


jueves, 7 de abril de 2016

Pequeña niña

¿A dónde vas, pequeña niña?
Nunca te he visto o imaginado,
pero juraría que ya nos conocemos.
No te vayas, pequeña niña.

¿Qué pasa, pequeña niña?
Tus inocentes rulos se menean,
con tu correr inalcanzable.
Tus mejillas se manchan
con el escape de tu tristeza.

¿Por qué no me hablas, pequeña niña?
Pequeña niña, dime por favor
Si algo por ti podría hacer,
si mi ayuda pudiera ofrecerte.

¿Por qué te sigo, pequeña niña?
Hay algo en tu ser,
en tus rulos desmechados,
y en el brillo de tus ojos,
que no me deja detener.

¿De quién escapas, pequeña niña?
Tienes heridas en tus piernas,
cicatrices en tu rostro
y miedo de tu destino.

¿Cuál será tu destino, pequeña niña?
Pequeña niña, piensalo por favor.
No puedes escapar para siempre,
no sobrevivirás sola,
no desearás nada más que el ayer.

¿Dónde estamos, pequeña niña?
Tu triste insistencia me ha perdido,
y a pesar de ello no puedo dejarte ir.
Ambos estamos persiguiendo,
nuestro destino y final.

¿Por qué no me esperas, pequeña niña?
No puedo sostener ya mi ritmo,
mi respiración se pierde,
mis ojos empiezan a llorar.

¿Por qué me detengo, pequeña niña?
Mi cuerpo es débil,
tiene heridas y cicatrices,
que adquirí en un triste momento pasado,
escapando de mi hogar y mi escuela.

¿Dónde estás, pequeña niña?
Ya no puedo ver tus hermosos rulos,
ni tus sacrosantos ojos de niña.
Ya no puedo saber de tu destino.

¿Nos volveremos a ver, pequeña niña?
Necesito preguntarte tanto todavía,
sigue aún mi puerta abierta,
para que entres nuevamente,
y pueda darte mi ayuda.

¿Sabes quién soy, pequeña niña?
Soy el espectador de tu destino,
el guía de tu melancólico espíritu,
que a este fracaso ya está acostumbrado.

¿Sabes a dónde vas, pequeña niña?
A tu renacer inmoral,
a tu destino y a tu final,
a la puerta de mi casa.


viernes, 1 de abril de 2016

¿Dónde está mi flor?

¿Estará mirando al horizonte pensativa?
¿Estará acariciando la lluvia con su mirada?
¿Estará recordando tiempos pasados?
¿Estará sonriendo?
¿Estará pensando en mí?

¿Estará pensando en otro?
¿Estará teniendo sexo?
¿Estará olvidándose de mí?
¿Estará sufriendo?
¿Estará bien?

¿Sabrá cuánto la extraño?
¿Sabrá lo que siento por ella?
¿Sabrá lo que significa para mí?
¿Sabrá por qué me fui?
¿Sabrá si voy a volver?

¿Sabrá de mis celos?
¿Sabrá de mis engaños?
¿Sabrá de mi sufrimiento?
¿Sabrá por qué me pregunto?

¿Sabrá por qué la amo?