jueves, 14 de abril de 2016

Título indefinido

La realidad pareciera desprenderse,
la esencia de lo material se desvanece
y pasa frente a mi conciencia
a la dimensión de lo espiritual.

Ya no es cuadrado el cuadro,
ni cúbicos mis cubos,
no hay forma ni dimensión.
No es definible, es sensible.

El concepto de la existencia,
el de la realidad,
y el de lo natural,
resurgen en interrogantes.

Lejanas al método,
a lo explícito
y lo razonable.
Filosofía sagrada.

En un nuevo mundo renazco,
no recuerdo otra realidad.
Cierro los ojos
y despierto.

Me encuentro a mí mismo
en todas las personas
y ellas me ven
como si fuesen ellas mismas.

No hay relaciones,
ni opiniones
o expectativas,
sólo esencia.

El alma es una sola,
el objetivo es común.
No hay deseo,
sólo ser.

Disfruto el renacer,
me divierto conociendo el mundo,
experimentando la realidad,
sintiendo con un nuevo sentido.

Toda la historia de la humanidad,
toda interpretación de lo real,
todo sentimiento e información,
se me presentan como innatos.


...


Una fuerza perturba la experiencia,
un dolor sordo
en mi viejo traje físico
sufro
y me hace reaccionar.

Limito mi vista a esta
antigua realidad
y me percato
de lo que parece estar pasando.

Una ceniza
veo en mi mano
sobre una quemadura
accidental.

Me percato de lo acontecido,
río y lloro en un suspiro,
entre nubes de paz,
y deseos de más.


lunes, 11 de abril de 2016

Depresión


Ahogada depresión nocturna,
entre hobbies y pasatiempos
se ahoga la depresión esta noche,
temerosa de sí misma,
del pensamiento introspectivo,
del cambio en la rutina.

Y se ahoga mi alma en esta noche
fría y triste, temerosa quizás
de la mañana que se asoma,
felicidad de la naturaleza,
indiferencia del alma.

Vuelve la noche, como siempre
y la depresión acecha en los quéhaceres,
en los juegos y las piruetas.
Se asoma sin dar reverencia,
impertinente y sagaz
se enfrenta a la rutina.

La corrompe,
la viola,
la odia,
la estruja y la golpea,
la despelleja y la deforma.

Hasta que ya no es sí misma,
la rutina que acostumbraba,
parece el sueño de un sueño,
el deseo de un momento,
de todos los momentos.

La depresión toma poder,
se apodera del ser y la esencia,
los recuerdos del pasado,
los planes del futuro,
la concepción de la vida misma.

Busco entre las sombras,
un amigo, un hermano,
un alma compasiva,
un deseo, una meta,
un sueño, un amor.

Pero la depresión es sabia,
más sabia que la institución,
que lo subjetivo y lo metafísico,
que la ciencia y el método.
Es filósofa, y es deseo.

No hay relación que aguante,
ni sentimiento que soporte,
o ideología que sostenga,
la marea turbia del nihilismo;
arsenal pesado de la depresión,
Dios impúdico del sinsentido,
capricho temeroso del suicidio.

Ya no hay noche
no hay acciones
no hay preguntas
no hay deseo
ni rutina,
sólo depresión.


jueves, 7 de abril de 2016

Pequeña niña

¿A dónde vas, pequeña niña?
Nunca te he visto o imaginado,
pero juraría que ya nos conocemos.
No te vayas, pequeña niña.

¿Qué pasa, pequeña niña?
Tus inocentes rulos se menean,
con tu correr inalcanzable.
Tus mejillas se manchan
con el escape de tu tristeza.

¿Por qué no me hablas, pequeña niña?
Pequeña niña, dime por favor
Si algo por ti podría hacer,
si mi ayuda pudiera ofrecerte.

¿Por qué te sigo, pequeña niña?
Hay algo en tu ser,
en tus rulos desmechados,
y en el brillo de tus ojos,
que no me deja detener.

¿De quién escapas, pequeña niña?
Tienes heridas en tus piernas,
cicatrices en tu rostro
y miedo de tu destino.

¿Cuál será tu destino, pequeña niña?
Pequeña niña, piensalo por favor.
No puedes escapar para siempre,
no sobrevivirás sola,
no desearás nada más que el ayer.

¿Dónde estamos, pequeña niña?
Tu triste insistencia me ha perdido,
y a pesar de ello no puedo dejarte ir.
Ambos estamos persiguiendo,
nuestro destino y final.

¿Por qué no me esperas, pequeña niña?
No puedo sostener ya mi ritmo,
mi respiración se pierde,
mis ojos empiezan a llorar.

¿Por qué me detengo, pequeña niña?
Mi cuerpo es débil,
tiene heridas y cicatrices,
que adquirí en un triste momento pasado,
escapando de mi hogar y mi escuela.

¿Dónde estás, pequeña niña?
Ya no puedo ver tus hermosos rulos,
ni tus sacrosantos ojos de niña.
Ya no puedo saber de tu destino.

¿Nos volveremos a ver, pequeña niña?
Necesito preguntarte tanto todavía,
sigue aún mi puerta abierta,
para que entres nuevamente,
y pueda darte mi ayuda.

¿Sabes quién soy, pequeña niña?
Soy el espectador de tu destino,
el guía de tu melancólico espíritu,
que a este fracaso ya está acostumbrado.

¿Sabes a dónde vas, pequeña niña?
A tu renacer inmoral,
a tu destino y a tu final,
a la puerta de mi casa.


viernes, 1 de abril de 2016

¿Dónde está mi flor?

¿Estará mirando al horizonte pensativa?
¿Estará acariciando la lluvia con su mirada?
¿Estará recordando tiempos pasados?
¿Estará sonriendo?
¿Estará pensando en mí?

¿Estará pensando en otro?
¿Estará teniendo sexo?
¿Estará olvidándose de mí?
¿Estará sufriendo?
¿Estará bien?

¿Sabrá cuánto la extraño?
¿Sabrá lo que siento por ella?
¿Sabrá lo que significa para mí?
¿Sabrá por qué me fui?
¿Sabrá si voy a volver?

¿Sabrá de mis celos?
¿Sabrá de mis engaños?
¿Sabrá de mi sufrimiento?
¿Sabrá por qué me pregunto?

¿Sabrá por qué la amo?