La realidad pareciera desprenderse,
la esencia de lo material se desvanece
y pasa frente a mi conciencia
a la dimensión de lo espiritual.
Ya no es cuadrado el cuadro,
ni cúbicos mis cubos,
no hay forma ni dimensión.
No es definible, es sensible.
El concepto de la existencia,
el de la realidad,
y el de lo natural,
resurgen en interrogantes.
Lejanas al método,
a lo explícito
y lo razonable.
Filosofía sagrada.
En un nuevo mundo renazco,
no recuerdo otra realidad.
Cierro los ojos
y despierto.
Me encuentro a mí mismo
en todas las personas
y ellas me ven
como si fuesen ellas mismas.
No hay relaciones,
ni opiniones
o expectativas,
sólo esencia.
El alma es una sola,
el objetivo es común.
No hay deseo,
sólo ser.
Disfruto el renacer,
me divierto conociendo el mundo,
experimentando la realidad,
sintiendo con un nuevo sentido.
Toda la historia de la humanidad,
toda interpretación de lo real,
todo sentimiento e información,
se me presentan como innatos.
...
Una fuerza perturba la experiencia,
un dolor sordo
en mi viejo traje físico
sufro
y me hace reaccionar.
Limito mi vista a esta
antigua realidad
y me percato
de lo que parece estar pasando.
Una ceniza
veo en mi mano
sobre una quemadura
accidental.
Me percato de lo acontecido,
río y lloro en un suspiro,
entre nubes de paz,



