viernes, 30 de septiembre de 2016

Ella no tiene tiempo

Ella no tiene tiempo para deprimirse,
está ocupada viajando y fotografiando.
Cada tanto cree oír la voz del sufrimiento,
pero la ahoga rápidamente en responsabilidades.

Ella no tiene tiempo para existir,
está ocupada tratando de seguir existiendo.
Ignorando las preguntas traicioneras,
soñando con un futuro que no sabe si quiere.

Ella no tiene tiempo para amar,
está encerrada y no desea salir.
No quiere perderse en su imaginación
ni profundizar en su razón de existir.

Y yo no sabría decir
si esa es la peor
o la mejor forma
de vivir.

Sólo sé que amar a alguien así
me obliga a cambiar y ser igual
para no sufrir el abandono
y la incoherencia de existir.

Obsesión paranoica

Un día más sin descanso,
ya empiezo a olvidar
si ayer no fue igual.

El mensaje,
la confirmación de envío,
la confirmación de recepción,
la confirmación de que lo vio,
y nada más.

Minutos interminables;
reviso el celular,
reviso la conexión.

Todo al menos cinco veces
en un minuto.

La paranoia,
el intento de entender su accionar,
el sufrimiento,
la impaciencia,
las ideas de soledad,
de rechazo.

El autoconsuelo,
la negación,
la vuelta a la realidad.

Trato de comprender nuestras diferencias,
los factores externos,
el ambiente,
la casualidad.

Hago cuentas. Estadística.
Minutos transcurridos
sobre promedio de tiempo de respuesta
según los factores y el ambiente involucrados.

Cinco minutos más
si está en la facultad,
quince más
si está en el trabajo.

Más de veinte minutos.
Me está engañando. 
No quiere hablar conmigo
pero sí con alguien más.

Es diferente, 
trato de entenderlo.
No necesita aferrarse a una sola persona
de manera enfermiza
porque tiene más gente a su alrededor.

Logro entenderlo
pero aún así
los pensamientos
siguen.

jueves, 29 de septiembre de 2016

Princesa

Abrázame sin preguntar,
deléitame con tu silencio.

Déjame morir en tus brazos
que ya no puedo más
vivir con la soledad.

Ábreme las puertas
de tu castillo,
princesa.

Lo necesito,
te necesito.

Quiero recostarme en tu pecho,
quiero que me acaricies el pelo.

Quiero ser débil y frágil,
que sientas mi alma
y la abraces,
y la ames.

Quiero que seas mi princesa,
y mañana yo seré tu príncipe.