¿A dónde vas, pequeña niña?
Nunca te he visto o imaginado,
pero juraría que ya nos conocemos.
No te vayas, pequeña niña.
¿Qué pasa, pequeña niña?
Tus inocentes rulos se menean,
con tu correr inalcanzable.
Tus mejillas se manchan
con el escape de tu tristeza.
¿Por qué no me hablas, pequeña niña?
Pequeña niña, dime por favor
Si algo por ti podría hacer,
si mi ayuda pudiera ofrecerte.
¿Por qué te sigo, pequeña niña?
Hay algo en tu ser,
en tus rulos desmechados,
y en el brillo de tus ojos,
que no me deja detener.
¿De quién escapas, pequeña niña?
Tienes heridas en tus piernas,
cicatrices en tu rostro
y miedo de tu destino.
¿Cuál será tu destino, pequeña niña?
Pequeña niña, piensalo por favor.
No puedes escapar para siempre,
no sobrevivirás sola,
no desearás nada más que el ayer.
¿Dónde estamos, pequeña niña?
Tu triste insistencia me ha perdido,
y a pesar de ello no puedo dejarte ir.
Ambos estamos persiguiendo,
nuestro destino y final.
¿Por qué no me esperas, pequeña niña?
No puedo sostener ya mi ritmo,
mi respiración se pierde,
mis ojos empiezan a llorar.
¿Por qué me detengo, pequeña niña?
Mi cuerpo es débil,
tiene heridas y cicatrices,
que adquirí en un triste momento pasado,
escapando de mi hogar y mi escuela.
¿Dónde estás, pequeña niña?
Ya no puedo ver tus hermosos rulos,
ni tus sacrosantos ojos de niña.
Ya no puedo saber de tu destino.
¿Nos volveremos a ver, pequeña niña?
Necesito preguntarte tanto todavía,
sigue aún mi puerta abierta,
para que entres nuevamente,
y pueda darte mi ayuda.
¿Sabes quién soy, pequeña niña?
Soy el espectador de tu destino,
el guía de tu melancólico espíritu,
que a este fracaso ya está acostumbrado.
¿Sabes a dónde vas, pequeña niña?
A tu renacer inmoral,
a tu destino y a tu final,
a la puerta de mi casa.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario