lunes, 11 de abril de 2016

Depresión


Ahogada depresión nocturna,
entre hobbies y pasatiempos
se ahoga la depresión esta noche,
temerosa de sí misma,
del pensamiento introspectivo,
del cambio en la rutina.

Y se ahoga mi alma en esta noche
fría y triste, temerosa quizás
de la mañana que se asoma,
felicidad de la naturaleza,
indiferencia del alma.

Vuelve la noche, como siempre
y la depresión acecha en los quéhaceres,
en los juegos y las piruetas.
Se asoma sin dar reverencia,
impertinente y sagaz
se enfrenta a la rutina.

La corrompe,
la viola,
la odia,
la estruja y la golpea,
la despelleja y la deforma.

Hasta que ya no es sí misma,
la rutina que acostumbraba,
parece el sueño de un sueño,
el deseo de un momento,
de todos los momentos.

La depresión toma poder,
se apodera del ser y la esencia,
los recuerdos del pasado,
los planes del futuro,
la concepción de la vida misma.

Busco entre las sombras,
un amigo, un hermano,
un alma compasiva,
un deseo, una meta,
un sueño, un amor.

Pero la depresión es sabia,
más sabia que la institución,
que lo subjetivo y lo metafísico,
que la ciencia y el método.
Es filósofa, y es deseo.

No hay relación que aguante,
ni sentimiento que soporte,
o ideología que sostenga,
la marea turbia del nihilismo;
arsenal pesado de la depresión,
Dios impúdico del sinsentido,
capricho temeroso del suicidio.

Ya no hay noche
no hay acciones
no hay preguntas
no hay deseo
ni rutina,
sólo depresión.


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