Caminaba por la calle,
de la mano con ella.
No importaba el rumbo ni el destino,
no quería llegar, no quería volver;
sólo seguir caminando,
de la mano con ella.
Pequeña sentía su palma,
delicados sus dedos,
y frágil su corazón.
"Tranquila, yo lo cuido hermosa"
le dije en nuestro mudo lenguaje.
"Gracias amor" me dijo apretando la mano,
y apoyando su cabeza en mi hombro.
Miré de reojo su rostro,
¿realmente tal belleza,
quería caminar conmigo?
Miré el horizonte,
paz recorría mi alma,
no estaba sólo,
no estaba triste,
estaba con ella.
Nunca estuve tan feliz,
por el simple hecho de caminar,
por sentir una compañera,
estar tomados de la mano,
y sólo caminar.
Ella estaba callada,
no hacía más que avanzar,
con una disimulada sonrisa,
apretando mi mano.
Lo sentí por primera vez:
había hecho las paces con el destino,
estaba agradecido,
estaba feliz.
Quería seguir viviendo,
vivir sólo para estar así,
caminando por la calle,
de la mano con ella.

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